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Santiago, del apóstol al Matamoros
Un mythe mobilisateur, une image choquante, un nom tardif et ironique

Denise Péricard-Méa

Texte intégral

Un apóstol galileo, evangelizador de España

A menudo, escuchamos hablar de “Santiago de Compostela” como hablaríamos de Francesco de Asís o de Teresa de Ávila. Eso no es cierto. Santiago de Compostela es una ciudad, no un santo. Ahí se venera un santo que no es gallego, sino galileo. En el Nuevo Testamento existen varios San Jacobo de los cuales los tres más famosos son el Mayor, el Menor y el autor de la Epístola. Podemos añadir Jacobo el autor del Evangelio apócrifo de Jacobo, el Protoevangelio, así como algunos más, de los cuales a veces, las leyendas se aproximan a las de Santiago (el Mayor) de Compostela. Si a los teólogos medievales les costaba a menudo distinguirlos, los fieles solo veían a uno solo, él que llamaban “Jacobo el apóstol”, él que los protegía en todas las circunstancias de la vida y los ayudaba a morir bien, según los principios de la Epístola.

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Saint-Gilles-du-Gard, portal abacial, siglo XII, Santiago el Mayor, autor de la Epístola : "son las cosas buenas y los dones perfectos los que proceden de lo alto y descienden del Padre que es luz" (Sant.1,16-17)

Según una leyenda formalizada en el siglo XII, el santo venerado en Compostela había sido el apóstol evangelizador de España. Su predicación no hubiera sido coronada por el éxito a pesar de las intervenciones leyendarias de la Virgen que llegó para apoyarle. De vuelta a Jerusalén, fue martirizado por la espada (Ac, 12,2). Sus discípulos habrían traído su cuerpo de vuelta a España y es su supuesto sepulcro, encontrado siete siglos más tarde, que será al origen de la ciudad y del peregrinaje de Compostela. El desarrollo de este peregrinaje fue donde se originó la imagen del santo peregrino.

Pero otra imagen bien diferente se impuso también, la del apóstol matador d’Infieles, llamado Santiago Matamoros. Puede parecer chocante para los extranjeros que la descubren. Y es esa imagen el tema de este estudio.

Del santo peregrino al santo guerrero español

El paso del apóstol al caballero de Cristo, el miles Christi promovido por la Iglesia, se hizo de manera progresiva, siguiendo en eso una evolución general que hizo pasar de San Martin diciendo en el siglo IV: “No puedo servir por las armas, soy cristiano” o “Soy el soldado de Cristo, no me está permitido combatir”1 al combatiente en el nombre de la Fe y de la Guerra Santa, que aparece desde el siglo IX y que se expande durante las Cruzadas2.

  • 1  Sulpicio Severo, Vita Sancti Martini, Ed. y trad(...)
  • 2  Flori, Jean, Croisade et Chevalerie, Boeck Unive(...)

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    Carrión de los Condes, Museo de la iglesia de Santiago

      En España, Santiago aparece de esa manera en una estatuaria particularmente agresiva, que se puede ver en particular en el Camino Francés, pero también en otras partes. Hoy en día, esa imagen sorprende muchos peregrinos extranjeros, y su sorpresa puede pasar a la indignación.

        Por lo tanto, es necesario entender como esa imagen ha nacido y se ha difundido. Conviene por eso buscar el origen de la palabra que sigue la de Santiago: “matamoros”. Es un trabajo difícil, porque los historiadores o los filólogos españoles no parecen haberse ocupado de ese problema delicado. Alemanes, ingleses, franceses, belgas, neerlandeses o italianos, por mucho que hayan glosado sobre ese Matamoros, no se ponen a tratar esa investigación que esquivan prudentemente. Sin embargo, dos preguntas se pueden plantear: la primera: ¿Cuándo apareció la primera de esas imágenes guerreras? La segunda: ¿Cuándo el terminó Matamoros, aplicado para Santiago apareció por primera vez en unas fuentes literarias? Primera sorpresa, las fechas parecen ser tardías. Segunda sorpresa: si la iconografía parece salir de los nobles caballeros de la Orden de Santiago, la palabra sería de origen popular.

          La iconografía del jinete combatiente

          Las imágenes son el testigo de un paso progresivo del Miles Christi combatiente en el nombre de la Fe al matador de Moros, y más tarde de Indios y Turcos.

            El matador de moros

            En sobretodo en el Camino Francés que esa iconografía se abre a la vista del visitante extranjero, como ornamentación de varias iglesias dedicadas a Santiago, situándose las estatuas más monumentales en Logroño y León. En Compostela, en la plaza del Obradoiro, otra de esas estatuas remata la fachada del palacio Rajoy, antiguo seminario construido por Bartolomé Rajoy y Losada, arzobispo entre 1751 y 1772.

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                Logroño, fachada de la iglesia de Santiago

                  Pocos son los retablos de las iglesias o capillas dedicadas a Santiago que no se ornamentan de una de esas estatuas, cuadro o vidriera: Viana, Logroño, Navarrete, Santo Domingo de la Calzada, Belorado, Burgos, Castrogeriz, Carrión de los Condes, León, Villadangos del Paramo, Villar de Mazarife, Villares de Orbigo, Astorga, El Ganso, Villafranca del Bierzo, Boente de Riba, Arzua.

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                      Castrojeriz, colegiata de Santa Maria del Manzano, Museo

                        Sin ninguna excepción, notamos que esas representaciones se fechan entre los siglos XVII y XVIII, hasta algunas son del siglo XIX o del XX, y eso se confirma en otras imágenes, españolas o no. Si remontamos al pasado, encontramos algunas del siglo XV o de los principios del XVI, escasas y bajo la forma de pinturas. Una de esas, por ejemplo, se encuentra en Segovia, en la capilla del Alcazar.

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                            Bulle Regis Aeterni, Compostela, arzobispado de la catedral.

                              Otra, una letra florida ilustrando una seudo copia del siglo XV (sin duda el original) de la falsa bula Regis Aeterni recordando la fundación del año jubilar, nos enseña Santiago a caballo, blandiendo un estandarte y una espada, pisoteando con energía una armada de Moros en desbandada.

                                La primera de esas imágenes que nos sea conocida está fechada en el 1330, en un bajo relieve de la iglesia de Santiago, en Santiago de Cacem, en el Alentejo portugués. Vemos a tres musulmanes huyendo a caballo mientras que el caballo de Santiago pisoteas a tres más.

                                  Antes del matador de Moros

                                  Sin embargo, antes de pisotear Moros, Santiago a pisoteado cristianos, en una imagen del año 1326, que ilustra una página del Tumbo B (cartulario) de la catedral de Compostela. Varios cuerpos desmantelados yacen a los pies del caballo saltando, dirigido por un Santiago identificado gracias a las palabras: Jacobus miles Christi, una espada en la mano derecha y el estandarte sellado por tres conchas en la mano izquierda. En frente, las torres de un castillo, y en la parte superior, el altar mayor de la catedral de Compostela donde vemos a Santiago sentado, abriendo un filatería que lleva su nombre, rodeado por sus dos discípulos, Teodoro y Anastasio.

                                    El primero que ha notado que esta imagen corresponde a la perfección a la escena descrita en los Hechos3 del arzobispo Béranger de Landore es el eminente profesor de historia del arte Serafín Moralejo. Béranger de Landore, nombrado por el papa en el año 1318, fue rechazado por los gallegos que decidieron coger las armas e impedirle empezar sus funciones hasta el año 1322. Acabo ganando, durante una última batalla en la cual se mataron “nueve hombres y muchos más. Entre ellos, se cuentan siete dignitarios importantes”.

                                    • 3  Hechos de Don Berenguel De Landoria, Arzobispo d(...)

                                    “Esta venganza se produjo en un instante […] Diferentes presagios aparecieron a varias persona antes del atroz muerte de esos felones. Entenderemos fácilmente que el terrible final de los mismos tuvo lugar gracias a la ayuda divina y, sorprendentemente, por la virtud del bienaventurado apóstol Santiago […] Por ejemplo, uno de los guardias encargado de la vigilancia de los representantes del pueblo de Compostela, quienes estaban todavía encarcelados, tuvo una admirable visión mientras dormía: vio al bienaventurado apóstol Santiago en su caballo blanco, colgado en el aire, encima de la torre más alta de del castillo de Rocha Forte. El apóstol tenía un escudo con su brazo izquierdo y con la mano derecha una espada que blandeaba amenazando la ciudad de Compostela.”

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                                        Compostela, arzobispado de la catedral, Tumbo B

                                          Sabiendo que el Tumbo B fue redactado en la época de Béranger de Landore, reconocemos sin dificultad la inspiración de la imagen que le sirve de frontispicio. No son Moros que el caballo de Santiago pisotea, pero si unos cristianos, los habitantes “felones” de Compostela.

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                                              Compostela, tímpano románico, las virgenes de Clavijo dando las gracias a Santiago

                                                Más adelante en el tiempo, ya se representa a Santiago como un jinete, la espada al puño, pero sin pisotear a nadie. Así lo encontramos, en el siglo XIII, en el tímpano de la puerta del antiguo claustro de la catedral de Compostela4. El estandarte lleva la mención: SCS IACOBUS APLUS XRI (Sanctus Iacobus Apostulus Christi). Está rodeado de personajes de los cuales los especialistas se han puesto de acuerdo para reconocer las chicas jóvenes que ha salvado en Clavijo, antes de estar mandadas por el encargo anual de cien de ellas al harén de Córdoba, arrodilladas y dando las gracias. Américo Castro, en La realidad histórica de España, publicado en exilio en Méjico en el 1954 (cap. IX) veía a unos peregrinos dando las gracias a la aparición celeste, bajo la mirada de los ángeles que rematan la escena.

                                                • 4  Hoy en día, ese tímpano se ha colocado encima de(...)

                                                Al origen de la imagen, la Orden de Santiago

                                                Parece que la primera imagen del santo a caballo se encuentra en el estandarte de la donación de la fortaleza de Uclés a la Orden de Santiago, en el año 1175, orden en la cual los estatutos afirman que “los caballeros deben participar a la defensa de la cristiandad y hacer la guerra a los Sarracenos…”

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                                                    Es la misma Orden de Santiago que encontramos en Santiago de Cacem. Desde el siglo XIV, la iglesia de Santiago enseñaba, como se ha evocado anteriormente, su santo patrón a caballo, pisoteando varios Moros mientras otras huían. Lo hace de una manera muy tranquila, la cara impasible girada hacia los espectadores, como ignorando la masacre. Una leyenda cuenta que el castillo de la ciudad hubiera sido construido en el siglo VIII por un Moro llamado Kassem. Habría sido retomado por una princesa guerrera un 25 de julio, día de Santiago. Pero parece ser que la realidad es que fueron los caballeros de la Orden de Santiago5 que lo retomaron, una primera vez en los finales del siglo XII, una segunda vez en el año 1217 y que se les habría confiado la ciudad cada vez. Desde 1288, la Orden portuguesa había cogido su independencia con respecto a la Orden española, nombrando ella misma sus propios maestros6.

                                                    • 5  La orden apareció en Portugal desde 1172 con el(...)
                                                    • 6  Constitución del papa Nicolas IV, Pastoralis Off(...)

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                                                      Santiago de Cacem, iglesia de Santiago, bajo relieve del siglo XIV (foto : M.Nanchen)

                                                        Esta independencia le fue contestada por el papa Celestino V que volvió a poner la gran encomienda de Portugal bajo la autoridad del maestro castellano de Uclés7, hecho que no impidió, en el 1314, la elección independiente de nuevo Maestro. Empezó entonces un largo periodo de conflictos, que se acabó en el 1440 y en el 1452 por el doble reconocimiento de la rama portuguesa de la Orden de Santiago por los papas Eugenio IV y Nicolás V, signatarios de la bula Ex Apostolice Sedis. Fechado en los años 1330, el bajo relieve de la iglesia de Santiago de Cacem se puede entonces leer como una voluntad de afirmar la independencia y la potencia de la Orden, siempre recordando que su función principal seguía siendo la lucha en contra de los Moros. De hecho, en el año 1340, durante la batalla de Salado, las dos Órdenes combatieron juntas para impedir una nueva incursión árabe. Es muy probable que la imagen haya servido de modelo a la Orden española, en los siglos posteriores, ya que notamos, y es esencial, que numerosas representaciones del santo pisoteando Moros con su caballo están marcadas por el signo de la Orden de Santiago, la cruz-espada roja tejida en el pecho de la túnica de cada caballero. Así lo vemos en Arzua, Boente, Carrión de los Condes, Cereixo, Elizondo, León, Segovia, Trobajo del Camino, Tui, Villanofar, Villar de Mazarife y sin duda en muchos más lugares. Queda por saber si esos lugares pertenecieron a la Orden. Otro signo de la Orden marca también, muy a menudo, las imágenes8: la cruz griega rodeada de cuatro conchas, primer signo de la Orden que figuraba en las armas y los estandartes (ver la estatua de Castrojeriz). En los siglos modernos, fue suplantada por la cruz-espada pero subsistió en los escudos de algunas grandes familias unidas a la Orden de Santiago, tales como: los Daza en Castilla, Los Ovando en Extremadura, o los Ribadeneira en Galicia9.

                                                        Forzoso es reconocer que la imagen del que llamamos comúnmente Santiago Matamoros, se fecha, en el estado del conocimiento actual, solo del siglo XIV, y de esa manera posterior de siete siglos a la invasión musulmana y a los primeros textos que hacen de Santiago el patrón de España. ¿Que sucede en los textos?

                                                          El santo guerrero en los textos

                                                          A finales del siglo VIII, el siguiente poema designando a Santiago como santo patrón de España, ya circulaba en los círculos cristianos:

                                                            O muy santo Apóstol, verdaderamente digno
                                                            Jefe resplandeciente de la España,
                                                            Nuestro protector y patrón en la flor de la vida,
                                                            Evitando la peste, sé nuestra salvación del cielo,
                                                            Aleja la enfermedad, las plagas y el crimen.

                                                              Tenemos que ver aquí las premisas de la recuperación del apóstol con temperamento de guerrero ya evocado en el Nuevo Testamento: “Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo, a quienes puso el sobrenombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno” (Marcos 3, 17), el mismo que proponía de fulminar los habitantes de Samaria que no querían ver a Jesús: “Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?” (Lucas 9, 51-56).

                                                                Textos que invitan al combate en España

                                                                A partir de principios del siglo XI, la lucha en contra de los sarracenos moviliza la cristiandad. Los caballeros llegaron del más allá de los Pirineos llegan, después de que los papas les hubiesen pedido socorro. De eso el cronista Adhémar de Chabannes (989-1034) se hace el eco, en principios del siglo XI, mucho antes de la primera cruzada. Señala que hacia 1018, llegaron una veintena de Moros de Córdoba en su abadía de San Marcial de Limoges, quienes habían transitado por Narbona después de haber sido “vencidos y capturados”10 con arduos métodos. Sui creemos el mismo cronista, el caballero normando Roger de Toeni, conocido después de sus proezas como Rogel el Español, había confeccionado una técnica tanto cruel como eficaz:

                                                                • 10  Adhemar de Chabannes, Chroniques, ed. Jules Chav(...)

                                                                “Degollaba a una parte de sus prisioneros, los cortaba en trozos como cerdos y los ponía a cocer en fogones como si los quisiera servir a sus comidas. Los de más prisioneros asistían a esas atrocidades. Roger soltaba entonces la vigilancia con el objetivo de facilitar la evasión de los supervivientes que andaban por todas partes propagando la siniestra renombre de ese franco. Eso producía un prodigioso efecto entre sus adversarios, tan bien que los mismos habrían solicitado la paz”11.

                                                                • 11  Idem. Libro III, cap.LV, p.177.

                                                                Poco antes del año 1063, el papa Alejandro II (papa entre el 1061 y el 1073) había transformado la Reconquista en una guerra santa, concediendo una indulgencia plenaria a todos los que participarían a la toma de Barbastro, en Aragón. Numerosos caballeros normandos y de Champaña respondieron a esa llamada. Pero se cometieron abusos y el papa no quiso hacerse cómplice de los mismos: escribió a todos los obispos de España pidiéndoles de nos confundir judíos y sarracenos:

                                                                  “¿Como habéis protegido a los judíos que viven entre vosotros, para que no los maten los que iban a España a combatir los sarracenos? Esos mismos, en efecto, empujados por algún tipo de ignorancia e de aventura por una ciega codicia, queriendo causar la muerte de los que quizás la bondad de Dios había predestinado a la salvación… El caso de los judíos es muy diferente del caso de los sarracenos. Es con razón que se combate a los que perseguían a los cristianos y los echan de sus ciudades y de los lugares que les pertenecen en privativo.”12

                                                                  • 12  Mansi, Sacrorum conciliorum, nova et amplissima(...)

                                                                  Esa distinción entre los sarracenos, invasores y persecutores, y los apacibles judíos que “quizás la bondad de Dios había predestinado a la salvación” es muy sorprendente. No será el caso de los reyes católicos quienes, por su parte, desean tanto la desaparición de unos y otros. En el 1099, nueva preocupación: justo cuando se desploma la primera cruzada, el papa Pascal II se emociona de ver a la caballería española partir hacia Jerusalén, olvidándose de la Reconquista. El mismo pide al clero y al rey Alfonso VI de remediar a ese hecho establecido. Escribe:

                                                                    “Hemos prohibido a los caballeros de su reino y a los que vigilan las fronteras de los reinos los más cercanos de los suyos, de irse a Jerusalén… que nadie les reproche esta vuelta como una infamia o se atreva a acusarles por alguna calumnia. A todos vosotros, prescribimos de nuevo de combatir los moros quienes permanecen en sus tierras, con todas vuestras fuerzas.”13

                                                                    • 13  PL 163, nº25, col. 45 y ES t.20, p.29.

                                                                    A partir del 1078, otros franceses ya habían llegado, llamados por Alfonso VI, entonces rey de Castilla, León y Galicia, que proyectaba asentar la ciudad de Toledo. En esta fecha, el joven conde Hugues de Châlon vasallo de los duques de Borgoña, muere saliendo para “visitar el sepulcro de Santiago”14. Esta muerte es el testigo del arranque de unas grandes idas y vueltas de los borgoñones. Se consolido esa alianza de manera duradera en el 1080 con la boda de Alfonso VI con Constancia, sobrina del santo abad de Cluny, Hugues. Cuando finalmente se tomó la ciudad de Toledo en el año 1085, se concluye una segunda alianza cuando el duque de Borgoña, Guillermo I “Tête Hardie”, da su hijo Raimundo a la joven Urraca, hija de Alfonso VI, quien ofrece Galicia a los nuevos esposos. De esa unión nace Alfonso-Raimundo en el 1105, el futuro rey de Castilla Alfonso VII. Así llegó un borgoñón conde de Galicia. Compostela es suya… y ve llegar a numerosos franceses, algunos de peregrinaje, otros por estancias de larga duración. En el 1107, sale de Grenoble el conde Guignes III, también vasallo de los duques de Borgoña15.

                                                                    • 14  Chartularium prioratus B.M. de Paredio monachoru(...)
                                                                    • 15 Cartulare monasterii beatorum Petri et Pauli de D(...)

                                                                    Textos que incitan a seguir a Santiago

                                                                    Para atraer la caballería, había que utilizar los argumentos propios para motivarla, legendarios a falta de ser históricos. Combatir detrás de Santiago patrón de España podía ser atractivo pero previamente, se necesitaban elementos concretos en el suelo de la península. Para empezar, en el siglo XII, se desarrolla en el Codex Calixtinus la parte del “hijo del trueno” del Nuevo Testamento al caballero combatiente. Hace “tonar” Dios su padre “el mismo trueno” digno sucesor de Zeus:

                                                                      “Los dos hermanos, es decir Jacobo y Juan, el Señor los llama hijos del trueno porque, del mismo modo que un buen padre enseña a su hijo sobre su propia actividad, el Padre les enseñó a tronar cuando, en el monte Tabor durante la Transfiguración, le escucharon tronar diciendo: « ¡Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido, escúchenlo!» (Mt 17, 5). Entonces no es de extrañar si más tarde, truenan los que el mismo trueno había instruido… Jacobo, en cuanto a él, tronó, por orden del Señor, en toda Judea y Samaria, y hasta el último límite de la tierra, es decir en Galicia. Produce con su trueno unos sonidos espantosos, irriga la tierra de lluvia y emite una luz resplandeciente. Mientras que Por toda la tierra se extiende su voz y sus palabras llegan hasta los confines del mundo.”(Salmo 18,5; Rm 10, 18)”16.

                                                                      • 16  Gicquel Bernard, La légende de Compostelle, Parí(...)

                                                                      Una vez creado ese Santiago evangelizador de España, se necesitaba un sepulcro para él. Algo difícil ya que el Nuevo Testamento dice con precisión que es en Jerusalén que Herodes “mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan” (Hechos, 12, 2). Esa muerte lejos de España sobreentendía un traslado del cuerpo, traslado que solamente podía ser milagroso. Así fue la Traslación: los dos discípulos que Santiago había traído de España recogieron su cuerpo, lo pusieron en una barca sin vela ni timón, que, guiada por la mano de Dios, llegó hasta Galicia. Pero todo eso pasó en el siglo I, y nunca se había oído hablar de ese sepulcro. Bien. El sepulcro se había perdido porque Galicia había vuelto a ser pagana. Se encontró finalmente gracias a un segundo milagro señalado por la aparición de luces sobrenaturales encima de la ubicación. Los textos que relatan este proceso son de los siglos X y XII.

                                                                        Image10

                                                                          Clavijo, iglesia, Misal del siglo XVI (foto : Ensenat)

                                                                            Una vez bien inculcado en la tierra ibérica, fue fácil difundir la imagen del caballero llegado del cielo para Santiago. Una vez más, las crónicas españolas le crearon una legitimidad que se remontaba algunos siglos atrás: habría aparecido por primera vez durante la batalla de Clavijo cerca de Logroño, en mediados del siglo IX, bajo el reino de Ramiro I (842-850): el rey de Asturias Mauregato (783-789), hijo del rey Alfonso I y de una musulmana, había obtenido la ayuda del emirato de Córdoba para desbaratar los complotes destinados a destronarle.

                                                                              En cambio, consintió dar cada año cien jóvenes chicas destinadas a los harenes de Andalucía. Este tributo llegó a ser tan insoportable que finalmente el rey Ramiro I se negó a pagarlo. Eso llevó a una batalla, en la cual apareció Santiago, montado en un caballo blanco, desplegando un gran estandarte también blanco. Galvanizada, la armada cristiana se llevó la victoria con el grito de Santiago y cierra España. Santiago se convirtió en el Miles Christi español.

                                                                                Desde este momento, se dice, Santiago aparece de manera periódica en el cielo de las armadas cristianas en el combate: en el 938, bajo el reino gallego de Ramiro II, participa en la eliminación de ocho mil mahometanos del rey de Córdoba, muertos a Simancas. Este primer relato se encuentra, hacia el 1120, en una crónica española, la Historia Silense. Bermudo III (1027-1037) lo nombra, en el 1032, su mayor patrón después de Dios. Hacia el 1130, en el milagro XIX del Libro de los milagros, Santiago se presenta a sí mismo, anunciando la victoria de Coímbra (1064): “soy el caballero de Cristo, socorredor de los cristianos…caminando en primera línea de las armadas cristianas en contra de los sarracenos…”. Un poema añadido al Codex Calixtinus enseña a Santiago interviniendo durante la toma de Jerusalén, encabezando los cruzados.

                                                                                  “Cuando los enemigos del Señor se adueñaron de Jerusalén,
                                                                                  Se vio en el cielo una admirable armada,
                                                                                  Una cabalgada de caballos blancos, armas de oro, un uniforme blanco,
                                                                                  Y unos caballeros, justa protección de la fe.
                                                                                  Así la fuerza del Señor y toda la armada del cielo,
                                                                                  Prosiguen los combates en contra de los enemigos de la Fe.
                                                                                  Numerosos fieles, por lo menos los que lo merecieron,
                                                                                  Vieron el gran Santiago servir de lleva estandarte…
                                                                                  Por eso se le da al honesto caballero de la justicia divina,
                                                                                  Santiago, de vivir siempre en el Cristo. Amén”17.

                                                                                  • 17  Gicquel Bernard, idem, Appendice du Codex, p.189(...)

                                                                                  Santiago sigue presente, antes del 1149, durante la toma de Baeza y la conquista de Extremadura18, y más tarde en el 1212, en las Navas de Tolosa y en el 1233 en Jerez.

                                                                                  • 18  Hüffer, H., Sant’Jago, Munich, 1957, pp.28-29.(...)

                                                                                  Se oyó el argumento más allá de los Pirineos donde la imagen del Apóstol auxiliar preciado en los combates en contra de los infieles está inculcada en los espíritus, gracias a la Cronicá de Turpin, ampliamente difunda en Europa. A finales del siglo XII, las genealogías nobles buscan a relacionarse con Carlomagno: en el 1184, Baudino V conde de Hainaut manda a Federico Barbaroja una lujosa copia de esta Cronica de Turpin. Su hermana Elisabeth, habiendo tomado por esposo a Felipe-Augusto, no es de extrañar que ese último se interesase a Santiago, él que pretendía ser el descendiente de Carlomagno y se declaraba “emperador en su reino” frente al emperador de Alemania Otón IV que combatía19. Entonces no es de sorprender que remita a Santiago la gloria de su victoria en Bouvines en el 1214:

                                                                                  • 19  Guenée, Bernard, “les généalogies entre l’histoi(...)

                                                                                  “por la lanza de Santiago, decía a los prisioneros, no soy yo quien os ha hecho prisioneros, sino el Patrón de Lieja que habéis ofendido”.

                                                                                    El Santiago que ha invocado es el patrón de Lieja, donde la abadía de Santiago pretende poseer un hueso del brazo de Santiago, conseguido en el siglo XI en Compostela.

                                                                                      Buscando el término “Matamoros”

                                                                                      Tenemos que notar de entrada que la palabra Matamoros nunca está escrita en los textos precedentes. Algunos sondeos y problemáticas se revela particularmente decepcionante. Ninguna canción de gesta lo menciona, ninguna crónica, española o francesa. La palabra tampoco aparece en el Chronicon mundi de Lucas de Tui, del siglo XII, que cuenta la victoria de Ramiro I sobre los musulmanes en la batalla de Clavijo, a pesar de que se enseño un Santiago subido a su caballo blanco, defendiendo los cristianos y matando a los sarracenos. Tampoco nada en el Pseudo-Turpin.

                                                                                        La primera gramática castellana de Antonio de Nebrija, de finales del siglo XV, que estudia la formación de las palabras compuestas, no dice ni una palabra sobre ello, y las siguientes tampoco. La historia de Mauro Castella Ferrer, en el 1610, no lo menciona. ¿Qué sucede en los archivos de la Orden de Santiago? Ninguno de los historiadores que los ha estudiado habla de ello. La suma de Vasquez de Parga20, a pesar de ser tan rico, no lo enseña tampoco y emplea la palabra únicamente para dar leyendas a algunas imágenes sin utilizarla en el texto, ni siquiera cuando trata de la iconografía de Santiago. Los diccionarios españoles ignoran el Santiago matamoros, tanto como el simple matamoros.

                                                                                        • 20 L. Vásquez de Parga, J.M. Lacarra, J. Uría, Las p(...)

                                                                                        En Francia, el diccionario de Alain Rey menciona la palabra matador: asesino desde el siglo XII. Es posible que, cambiando una letra, se haya formado el matamoros, palabra utilizada para designar uno de los combatientes más eficaces en las batallas: por ejemplo, se señala la existencia de un tal Fulgencio Matamoros que habría participado en la conquista de Granada. Un diccionario francés del siglo XIX21 pretende que Alfonso Garcías y Matamoros, un erudito eclesiástico nacido en Córdoba en el 1940, debe su apellido a las proezas caballerescas de un antepasado. También existe. En la provincia de Badajoz, un pueblo llamado Valle de Matamoros. Se proponen dos hipótesis para el origen de este nombre (que no aparece antes del siglo XIV). Sin duda, no es anodino constatar que en el año 1370 el pueblo fue donado a la Orden de Santiago por Enrique II de Castilla. La palabra Matamoros parece relacionada a la lucha en contra de los Moros. Estaría de origen popular y se podría vincular a un apodo dado a un valeroso soldado. Todavía no se asocia con el nombre de Santiago.

                                                                                        • 21 Charles-Théodore Beauvais de Bréau, Antoine-Alexa(...)

                                                                                        La expresión Santiago Matamoros en Don Quijote

                                                                                        Desde el siglo XIV, el gallego Alvarez Pelayo en su De planctu Ecclesiae, reprochaba a sus caballeros de glorificarse hasta en la paz. Tres siglos más tarde, la soberbia de los caballeros de la Orden de Santiago no había dejado de crecer mientras que su utilidad había desaparecido. La transformación del Matamoros en Fanfarrón se hacía posible. En el 1607 se publican en España las baladronadas españolas: Colligees des Commentaires des tres-espouventables, terribles et invincibles Capitaines, Matamores, Crcodille et Rajabroqueles. La palabra está, pero designa un falso valiente de comedia que se jacta constantemente de sus hazañas en contra de los Moros. Seguimos sin el Santiago Matamoros. Y seguiremos sin él en el 1610, en la publicación de una Historia del Apóstol Santiago Zebedeo, Patrón y Capitán general de las Españas, con la única mención de que Santiago es “Capitán de las Españas”.

                                                                                          Puede que sea a Cervantes que debemos la unión de las dos palabras: en la segunda parte del Don Quijotte (cap.58), publicado en el 1615, cuando su gran caballero encuentra unos paisanos transportando cuatro estatuas para la fiesta de su pueblo, San Martín, Santiago, San Jorge y San Pablo. Rompe a reír y pide que se retire una tela, debajo de la cual se descubrió la imagen del Patrón de las Españas a caballo, la espada ensangrentada, atropellando moros y pisando cabezas”. En cuanto ve a la estatua, Don Quijote exclama:

                                                                                            “Éste sí que es caballero, y de las escuadras de Cristo; éste se llama don San Diego Matamoros, uno de los más valientes santos y caballeros que tuvo el mundo y tiene agora el cielo”. […]

                                                                                              Sancho: “querría que vuestra merced me dijese qué es la causa por que dicen los españoles cuando quieren dar alguna batalla, invocando aquel San Diego Matamoros” […]

                                                                                                Don Quijote: “…este gran caballero de la cruz bermeja háselo dado Dios a España por patrón y amparo suyo, especialmente en los rigurosos trances que con los moros los españoles han tenido; y así, le invocan y llaman como a defensor suyo en todas las batallas que acometen, y muchas veces le han visto visiblemente en ellas, derribando, atropellando, destruyendo y matando los agarenos escuadrones; y desta verdad te pudiera traer muchos ejemplos que en las verdaderas historias españolas se cuentan.”

                                                                                                  Sin embargo, si Cervantes utiliza la expresión Santiago Matamoros, es porqué ya era conocida y utilizada por la población. ¿Se daba este apodo al apóstol como para acortar sur proezas guerreras? ¿O más bien se le daba como burla de los “escuadrones de Cristo”; la Orden de Santiago que llegó a ser en esta época una Orden Honorífica? Cervantes solamente habría hecho pasar la expresión en el lenguaje escrito, ironizando sobre estos caballeros que se vanaglorian de ser matadores de Moros cuando esos mismos ya no representaban ningún peligro. Al final del siglo XVII en Francia (1694), el Dictionnaire étymologique de la langue française de Gilles Ménage define a Matamoros de la siguiente manera: “viene de las comedias españolas en las cuales se introduce un Capitán Matamoros, es decir un Capitán mata-moros”.

                                                                                                    ¿Podría la palabra Matamoros haber firmado el fin de la gloria de los caballeros de Santiago?

                                                                                                    A principios del siglo XVII, hace tiempo que la Reconquista está terminada. ¿Eso debería hacernos concluir que, desde su aparición en la escritura, el termino Santiago Matamoros solo fue empleado para marcar el carácter anticuado de la representación guerrera? La Orden de Santiago ya no tiene razón de ser. El Gran Maestro es su rey, desde los Reyes Católicos. El patrocinio de Santiago ha sido cuestionado por dos razones que podemos resumir muy brevemente aquí: Roma ha discutido la realidad de la llegada de Santiago en España y se ha propuesta a Teresa de Ávila como su sucesora. Las controversias fueron vigorosas y el origen de la redacción de voluminosos libros que establecen falsos documentos. Asistimos también al viraje de opinión del historiógrafo del rey Felipe III, Ambrosio Morales. Después de haber emitido dudas sobre la participación de Santiago a la batalla de Clavijo, fue obligado a retraerse y presentar disculpas.

                                                                                                      Según Anton Anxó Pombo22, de la Universidad de Santiago, es durante los siglos XVII y XVIII que la propagación de la imagen de Santiago Matamoros fue el reflejo de una España cada vez más encerrada en sí misma y agarrada de manera orgullosa a su pasada gloria. La estatua ecuestre del caballero sobre su fogoso caballo, como la de Gambino ( en la catedral de Compostela) es un ejemplo de la puesta en escena barroca, que se propaga en toda Galicia, en el resto de España y en América, donde el valeroso guerrero blandiendo su espada encima de los Sarracenos decapitados o al punto de serlo. Asegura que se trata de una composición difícil de realizar y seguramente de lo más costoso en el campo del arte sagrado. Pero nada es demasiado bello para que se permanezca vivaz la imagen simbólica de la Orden que cultiva el amor de la sangre.

                                                                                                      • 22  “la iconografía de Santiago Matamoros”, Peregrin(...)

                                                                                                      A este amor de la sangre, podemos añadir el amor de la pureza de la sangre subrayada por un indefectible apoyo a Santiago que llegara a ser, a partir del año 1609, año de la promulgación del decreto de expulsión de los Moriscos, el garante de la necesidad de esta expulsión –decreto precedido de las revueltas de los Moriscos (1568-1571) en las Alpujarras, la región de Andalucía donde habían podido quedarse después del 1492. Varios autores emiten la hipótesis que esta imagen se propagó cuando este último acto de la Reconquista que no hacía la unanimidad: se trataba de expulsar los bautizados, auténticos miembros de la Iglesia Católica23. ¿Pero entre ellos, cuantos estaban unidos a auténticas familias católicas, después de unas uniones mistas?

                                                                                                      • 23  Por ejemplo, rey-castelao, ofelia, Los mitos del(...)

                                                                                                      Image11

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                                                                                                        • 24  Magnier, Grace, Pedro de Valencia and the cathol(...)

                                                                                                        Image12

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                                                                                                            Medio siglo más tarde, en el 1655, una Introducción a una Regla de la Orden25 redactada en forma de poema, exalta los “ríos de sangre”, “la insignia que lleva la espada roja”, la “hoja ensangrentada de la mejor nobleza de Castilla”. Un párrafo pone en escena “el valiente apóstol que provoca la desbandada de los Moros bajo una cruda luz blanca, la cruz ensangrentada en los estandartes volando con el viento”. La cubierta de la edición de esta Regla enseña otra vez un Matamoros bajado del cielo y pisando los caballos y caballeros enemigos. Otro grabado del año 1708 defiende los privilegios del año santo, una vez más bajo la egida del Matamoros. Espada roja o cruz griega marcan toda esa imaginería y recuerdan con insistencia la grandeza de la Orden.

                                                                                                            • 25  Garate, Jose María, La huella militar en el Cami(...)

                                                                                                            Image13

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                                                                                                                En la misma época, en Burgos, los grandes burgueses quienes, desde el siglo XIV imitaban los prestigiosos caballeros, se consideran ellos mismos como unos Matamoros y piden una de estas estatuas para ornamentar la capilla de Santiago de la catedral de Burgos, hoy en día parte del museo.

                                                                                                                  Image14

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                                                                                                                    • 26  Rey-Castelao, Ofelia, Los mitos del Apóstol Sant(...)

                                                                                                                    El Matamoros fuera de España

                                                                                                                    El Matamoros en las Américas, con la Orden de Santiago

                                                                                                                    La imagen y la palabra atraviesan el Atlántico con los Conquistadores y da el “Mataindios”, término que, aquí también, no ha sido nunca empleado en los textos originales (no lo encontraremos fácilmente antes del siglo XX). Los adversarios ya no eran infieles, sino paganos ignorando la verdadera religión. Las crónicas relatan una quincena de apariciones del santo en su blanco corcel llegando en ayuda de los soldados españoles en dificultad.

                                                                                                                      Image15

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                                                                                                                          En el 1626, D. Diego Flores de León, caballero de la Orden de Santiago se fue, dice, a Santiago de Compostela para dar las gracias al santo que lo había ayudado en la defensa de la fortaleza de Los Maques, en Chile, en el 1607. El Mataindios se encuentra también en la iglesia de Santiago de Tlatelolco, en la Plaza de las tres culturas de Méjico. Esta en un caballo alado.

                                                                                                                            Los Matacaribeños fueron a la base de mistificaciones como la Fiesta de los Tastoanes (fiesta de los jefes), celebrada en varios pueblos de Guadalajara, durante la cual Santiago se mide con Satán. En Nestipac, todos los años, los lugareños bailan, disfrazados y con mascaras. Se pasea a la estatua en la ciudad y la marcha se acaba por el linchamiento y la ejecución de Santiago por el verdugo. Pero más adelante, se le resucita.

                                                                                                                              En Tacoltan, en Méjico, se cuenta que en el momento de un ataque, los españoles provocaron muchas muertes. Un grupo de autóctonos buscó refugio en la iglesia. Ahí, atemorizados, vieron un hombre impresionante, enorme, barbudo con una espada en su mano derecha. Se fue en un caballo blanco monstruoso que no tocaba el suelo con sus patas. Existen numerosas estatuas en Sur América, de las cuales una buena proporción está marcada por la espada de la Orden.

                                                                                                                                Desde 1315, los suizos han hecho de Santiago el apóstol de su independencia después de su victoria sobre los austriacos en Morgarten, donde erigieron una capilla de Santiago como testimonio de su agradecimiento. Sin embargo, la capilla no cuenta con una representación del santo guerrero.

                                                                                                                                  Mucho mas tarde, encontramos las representaciones de Santiago a caballo, pisoteando combatientes donde los españoles han combatido, en las Flandes, en Italia, en Austria y hasta en Polonia. Si ninguna duda, se deben a Carlos I, heredero del reino de España en el 1516, obligado a hacer frente a varios levantamientos, adopta como patrón al Santiago combatiente. Así lo encontramos, una vez más sellado de la insignia de la Orden de Santiago del cual es el gran Maestro, en una letra inicial que figura en un acta firmado por el mismo en el 153027 o en uno de los estandartes dibujado en el libro ilustrad de su cortejo fúnebre28. En el siglo XIX, algunos historiadores del arte han querido creer que Carlos I se había hecho representar a sí mismo en Santiago, se le habrían prestado sus rasgos, pero hoy en día la hipótesis se ha abandonado29. Naturalmente, esas representaciones se recogen en Flandes30: un retablo en Chimay, en Bélgica, en la colegiata Saints-Pierre-et-Paul (siglo XVII), un cuadro de la iglesia de Santiago en Brujas (siglo XVII), etc. Las representaciones pintadas o grabadas son más numerosas que las estatuas, por su coste menor.

                                                                                                                                  • 27  Compostela, arch. Cat.
                                                                                                                                  • 28  Besançon, biblioteca municipal, impr.53522
                                                                                                                                  • 29  Martens Didier, “ une énigme iconographique dans(...)
                                                                                                                                  • 30  Georges A., “le pèlerinage à Compostelle en Belg(...)

                                                                                                                                  En Alemania, Austria y Polonia Santiago combatiente sigue presente, traído sin duda por Carlos I, imperador del Sacro Imperio Germánico desde el 1519, durante el asedio de Viena en contra de los turcos en el 1529. Ahí se ha quedado, armado a menudo de la espada de la Orden de Santiago, para seguir con la defensa pero, aquí tampoco, ningún texto de la época lo presenta como un Mataturcos.

                                                                                                                                    Image17

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                                                                                                                                      • 31  Cracovia, Biblioteca de los Czartoryski, inv. Nº(...)

                                                                                                                                      “Gracias rendidas al gran apóstol, el patrón polaco, durante la guerra turca”
                                                                                                                                      “Santiago ya no es un extranjero para los polacos, sino su patrón y su conciudadano”

                                                                                                                                        La imagen de cobertura presenta en un primer plano un Santiago apacible, pero parece que su intervención militar sea evocada por el atormentado cielo que se ve por la ventana, evocando el “fuego del cielo” cayendo sobre los enemigos. Esta guerra en contra de los turcos se saldó con una victoria de Jean Sobiesky, que acabo con ellos en Chocim en el 1673 (los dos lugares se encuentran a 200 kilómetros de distancia), y su recuerdo se conserva en esta iglesia de Santiago que abrigaba una reliquia de Santiago. Sobieski debía de tener un gran fervor legado de su padre Diego, quien había ido hasta Compostela. Se le dedica diecisiete grabados destinados a ornamentar una Vida de Santiago32.

                                                                                                                                        • 32  París, biblioteca polaca.

                                                                                                                                        En el siglo XVIII, conmemorando la famosa batalla de Viena del 1673 en la cual participaron las armadas de Carlos V de Lorena y de Juan Sobieski, el Mataturcos aparece una vez más en un grabado que representa la abadía de Melk, sin caballo, planeando en el aire, la espada en la mano para ayudar a la abadía rodeada por los Otomanes. Claramente menos visible, ejerce la misma función en los retablos de las iglesias de Santiago de Pottendorf (1714-1717) y de Kaltenleutgeben (1729-1732), respectivamente al sur y al sur-oeste de Viena33.

                                                                                                                                        • 33  Graf, Bernhard, Oberdeutsche Jakobsliteratur, (...)

                                                                                                                                        Image18

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                                                                                                                                            Image19

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                                                                                                                                                Otro matamoros se encuentra en Camaro (Messina), del siglo XVII, también marcado por la cruz de Santiago. Figura sobre un carro llevando la estatua de Santiago en la capilla de Santiago de la iglesia de Santa Maria Incoronata. En Sicilia, la iglesia de Capizzi posee dos estatuas de este tipo. En Chiavari (Genova), es un fresco del 1854, pintada en la iglesia de San Giacomo di Rupinario.

                                                                                                                                                  Image20

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                                                                                                                                                    • 34  Inzerillo Giuseppe, “Tra Mazara e San Giacomo di(...)

                                                                                                                                                    Entre 1570 y 1588, el obispo del lugar, Bernardo Gasch, fue un español procedente de Toledo, nombrado por el rey Felipe II de España. No es entonces de extrañar que el tema elegido sea este. Hay que añadir que esta obra, seguramente inacabada, no esta en su ubicación original sino que ha sido instalado allí en la época barroca.

                                                                                                                                                      En Francia el matamoros se representa muy poco. El museo de Unterlinden en Colmar conserva un grabado de Martin Schongauer, fechado en los años 1480, que parece representar Clavijo. Una vidriera de la iglesia de Notre Dame-en-Vaux en Châlons-en-Champagne, fechado en los alrededores del año 1525, le representa ayudando a Carlomagno en la batalla de Pamplona y no en Clavijo como se ha pensado durante mucho tiempo. Se ubica en el centro de la composición, a caballo, levantando su espada y su estandarte marcado por una cruz blanca. Si conocemos la identidad de los donadores, ignoramos la razón por la cual se eligió este tema. ¿Puede que sea otra vez un vínculo con Carlos I, puesto que Carlomagno lleva el estandarte del emperador germánico? Santiago en guerrero caballero se encuentra también en una vidriera del siglo XIX en la iglesia de Santiago de Perpiñán.

                                                                                                                                                        La utilización contemporánea del santo guerrero

                                                                                                                                                        Estas imágenes no son únicamente los testigos de una época en particular. Marcan también la necesitad constante de implorar a Santiago y de recurrir a su potencia para defender la fe o apoyar otras causas.

                                                                                                                                                          Image21

                                                                                                                                                            El 25 de Julio del 1923, el capitulo de Compostela hizo estallar su ira a la vista de un dibujo publicado en el periódico Galicia, de Vigo: por un lado se veía a Santiago evangelizador con aspecto acogedor, con una reproducción de la estatua del pórtico de la Gloria; por el otro lado, el matamoros transformado en Matapersonas indefensas. Este dibujo de Alfonso Rodriguez Castelao (1886-1950), considerado el padre del nacionalismo gallego, partisano de la autonomía desde antes del 1936, lo que le valgo el exilio. Según él, la imagen del Matamoros era la de una España violenta, conquistadora, centralizadora; esta imagen era la del partido de los carlistas, conservadores y opuestos a la idea de la republica, del nacionalismo, encarnada por el pacifico apóstol de Galicia. Por supuesto, el capítulo de Compostela estaba opuesto a todo tipo de cambio que podría revolver su situación, particularmente frente a la percepción del Voto de Santiago.

                                                                                                                                                              La guerra civil en España ha dado la ocasión del nuevo reclutamiento de Santiago del cual las trazas no han sido borradas. Evocar esta época es particularmente arduo, todavía hoy en día. Sin embargo es difícil pasarla por silencio.

                                                                                                                                                                En los tiempos de Franco, el Matarojos

                                                                                                                                                                El ya citado Anton Anxo Pombo recuerda que, durante la guerra civil, “un espíritu de cruzada inoportuno lanzó de nuevo a Santiago en contra de sus propios hijos y su fieles en su aparición como matarojos (matador de rojos, de republicanos)”. Desde 1936, la prensa invoca el “patrón invicto de las Españas, irresistible vencedor de Clavijo” del cual las victorias “proclaman la superioridad del estandarte sobre las rojas banderas del marxismo”. En uno de los primeros Decretos en fecha del 21 de julio del 1937, Franco ordenaba en el artículo I:

                                                                                                                                                                  “Se reconoce como Patrón de España al Patrono Apóstol Santiago, declarándose día de fiesta el día 25 de Julio de cada año y en cuya fecha se hará tributo de las ofrendas en la cuantía y en la forma señalada en la Real Cédula de 7 de Julio de 1643 y Decreto de 28 de Enero de 1875”

                                                                                                                                                                    ¡Pero Franco también alistó a unos marroquís de refuerzo para combatir junto con Santiago! Lo que le incomodaba a veces. Por dar una anécdota, en Compostela, se tapaba de prisa el Santiago matamoros de Rajoi a cada visita del Capitán General Mohamed ben Mizzian, amigo de Franco. Al final de la guerra un periodista cuenta: durante el desfile militar a cual participaban los regulares de Franco, de origen marroquí:

                                                                                                                                                                      “teníamos que exhibir el matamoros de Gambino, ya que podía ser considerado como un afrenta para esas tropas islámicas que habían hecho tanto por la religión católica en España, se decidió cubrir de flores la armada morisca en derrota al pie de la estatua. No obstante, quedaba el apóstol blandiendo inútilmente su espada. Eso no dio ningún problema, simplemente se le substrajo. Cuando se sacó la estatua, muchos se sorprendieron con esta súbita transformación: el caballero Santiago, el puño en alto, ¡un Santiago comunista! ...”

                                                                                                                                                                        Image22

                                                                                                                                                                          En Elizondo, en el País Vasco español, se representa el Matamoros en una pintura mural de la iglesia parroquial, los moros pisados fueron púdicamente tapados por una nube pitada encima, hecho causado por la llegada de una tropa de marroquís de Franco, venidos para estacionarse en el pueblo.

                                                                                                                                                                            Si Santiago ha combatido mucho, tenemos también que acordarnos de que reunió Francia y España después de la Guerra Civil: en 1938, el presidente del Comité Francia-España, Charles Pichon, periodista en l’Écho de Paris, organiza una peregrinación a Compostela. Veinticinco años después, cuenta35:

                                                                                                                                                                            • 35  Compostela, Bulletin de la Société des amis de S(...)

                                                                                                                                                                            “Era el verano 1938, entre los hispanizantes, algunos se preguntaban sobre el porvenir de la relaciones franco-españolas al día después de la decisión militar…de repente destaca un nombre prestigioso, aureolado de dorada bruma de las historias más antiguas, ¡Compostela!”

                                                                                                                                                                              En 1943, Santiago sigue siendo “el capitán de la gran Cruzada que se prepara en el mundo…”, dicho de otra manera, la lucha en contra del comunismo. Esta iconografía guerrera seguía su curso en 1945: se encuentra, esculpida en la capilla de una propiedad privada este mismo año.

                                                                                                                                                                                Hoy en día. Santiago sigue siendo politizado

                                                                                                                                                                                Hoy en día, si algunos peregrinos se preocupan de entender estas chocantes representaciones, otros no quieren ni ver ni saber, con el pretexto de que “se tratan de asuntos españoles muy antiguos que no nos incumben, nosotros los franceses”. Es olvidar que el Matamoros no ha “muerto” si queremos acordarnos de las palabras del Primer Ministro español pronunciadas en 2003, según El Mundo de los días 24-25 de Julio:

                                                                                                                                                                                  “las tropas que el gobierno español ha mandado en Irak desfilaran en Tierra Santa, con la cruz de Santiago Matamoros, visible en sus estandartes y banderas”.

                                                                                                                                                                                    Otro periódico ha publicado una foto de los carros sobre los cuales se podía leer la palabra Matamoros… todas las plagas de la Guerra Civil todavía no están vendadas. Es cierto, un gran parte de las tropas de peregrinos de Compostela está compuesta por españoles quienes ellos también quieren olvidar. Pero, por otra parte, unos herederos de los republicanos martirios, sumisos durante mucho tiempo al oprobio, asocian Santiago a los responsables de sus desgracias, y no les gusta hablar de ello. Y están cada vez más escuchados. En Asturias, la parroquia del barrio de Sama de la ciudad de Langreo no ha sido utilizada en el 2010, por su procesión, la efigia de Santiago Matamoros. En Galicia, la cofradía Santiago de Pontevedra ha desfilado con un estandarte nuevo donde se puede ver a un Santiago sin armas y sin pisar a nadie. Y en Andalucía, evocar Compostela no sienta siempre muy bien.

                                                                                                                                                                                      Aparece otra preocupación, la de no chocar los países musulmanes, en particular los marroquís. Por este motivo, desde el año 2004, el matamoros de Gambino de la catedral de Compostela se adorna con flores para ahorrar a los peregrinos la vista muy realista de los moros aplastados.

                                                                                                                                                                                        Image23

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                                                                                                                                                                                          Al acabar esta investigación, es sorprendente constatar que el término “Matamoros”, empleado de manera corriente en la actualidad es un invento reciente ya que ni siquiera Vasquez de Parga, en el año 1940, no lo utiliza. Su única utilización atestada, el “Matamoros” jactancioso y fanfarrón del siglo XVII caído en desuso. Lo encontramos bajo la pluma de unos eruditos en Francia en principios del siglo XX; vieron en la palabra un cómodo atajo para designar el concepto llevado a la vez por el texto y las imágenes. Nos podemos preguntar si su empleo no se ha generalizado con el aumento del número de peregrinos que habrían encontrado una manera cómoda e ilustrada para describir esas representaciones de Santiago caballero que se cruzaron en el camino. Pero la mayoría de los peregrinos no son conscientes de que Santiago es todavía a veces alistado en otros combates. Si la palabra está ligada a unas representaciones iconográficas barrocas, el espíritu que recobra es de todos los tiempos. No es seguro que el principiante siglo XXI este exorcizado de ello. La espada sigue presente, ahora definida, como se dice hoy en día, como la espada del martirio de Santiago. Pero su dibujo no ha cambiado, es idéntica a la insignia de la Orden de Santiago. ¿Qué haría por ejemplo, sobre el pecho de un traje de primera comunión con toque militar, en venta en Compostela en mayo del 2009?

                                                                                                                                                                                            Notes

                                                                                                                                                                                            1  Sulpicio Severo, Vita Sancti Martini, Ed. y trad. al francés de J. Fontaine, París, 1967, T.I, libro II, 3, p.260

                                                                                                                                                                                            2  Flori, Jean, Croisade et Chevalerie, Boeck Université, Bruselas, 1998, pp.166 y siguientes.

                                                                                                                                                                                            3  Hechos de Don Berenguel De Landoria, Arzobispo de Santiago : Introducción, Edición Critica y Traducción, Manuel C. Díaz y Díaz, traducción de la crónica Archiepiscopi Compostellani de Gesta Berengarii de Landoria, Santiago, 1983.

                                                                                                                                                                                            4  Hoy en día, ese tímpano se ha colocado encima de la puerta del brazo sur del transepto de la catedral.

                                                                                                                                                                                            5  La orden apareció en Portugal desde 1172 con el fin de ayudar los reyes de Portugal en la Reconquista, quienes, en agradecimiento, dieron a los caballeros numerosos dominios. En esa época, dependía del Gran Maestro de Castilla.

                                                                                                                                                                                            6  Constitución del papa Nicolas IV, Pastoralis Officii.

                                                                                                                                                                                            7 http://lorl.free.fr/santiago.htm

                                                                                                                                                                                            8  Steppe J.K., “l’iconographie de Saint Jacques le Majeur”, en Catalogue de l’exposition de Gand Santiago de Compostela, Gand, 1985, pp. 143-145.

                                                                                                                                                                                            9  Pardo de Guevara y Valdés E., “Símbolos jacobeos y emblemas compostelanos. Anotaciones y comentarios” en Actas del V Congresso Internacional de Estudios Jacobeos: Santiago de Compostela: ciudad y peregrino, Santiago de Compostela, 2000, pp. 385-401.

                                                                                                                                                                                            10  Adhemar de Chabannes, Chroniques, ed. Jules Chavanon, Paris 1897, libro III, cap.LII, p.175

                                                                                                                                                                                            11  Idem. Libro III, cap.LV, p.177.

                                                                                                                                                                                            12  Mansi, Sacrorum conciliorum, nova et amplissima collectio, Florence, 1759-1799, t.19, col.964.

                                                                                                                                                                                            13  PL 163, nº25, col. 45 y ES t.20, p.29.

                                                                                                                                                                                            14  Chartularium prioratus B.M. de Paredio monachorum, ed. U. Chevalier, Montbéliard, 1891, nº10-11

                                                                                                                                                                                            15 Cartulare monasterii beatorum Petri et Pauli de Domina Cluniacensis ordinis Gratianopolitane diócesis, ed. Ch. de Monteynard, Lyon, 1859, carta 33, 1107, p.37.

                                                                                                                                                                                            16  Gicquel Bernard, La légende de Compostelle, París, Tallandier, 2003, parte I, cap. II, p.236.

                                                                                                                                                                                            17  Gicquel Bernard, idem, Appendice du Codex, p.189.

                                                                                                                                                                                            18  Hüffer, H., Sant’Jago, Munich, 1957, pp.28-29.

                                                                                                                                                                                            19  Guenée, Bernard, “les généalogies entre l’histoire et la politique: la fierté d’être Capétien, en France, au Moyen Age” en Annales, économie, sociétés, civilisations, 1978, vol.33, pp.464-466.

                                                                                                                                                                                            20 L. Vásquez de Parga, J.M. Lacarra, J. Uría, Las peregrinaciones a Santiago de Compostela, Madrid, 1949, 3 vol.

                                                                                                                                                                                            21 Charles-Théodore Beauvais de Bréau, Antoine-Alexandre Barbier, Biographie universelle classique ou Dictionnaire historique portatif, vol.1, París, 1829.

                                                                                                                                                                                            22  “la iconografía de Santiago Matamoros”, Peregrino, Boletín de la Federación de asociaciones Jacobeas Españolas, 1990, I et II

                                                                                                                                                                                            23  Por ejemplo, rey-castelao, ofelia, Los mitos del Apóstol Santiago, Santiago de Compostela, Nigratrea, 2006, p.50

                                                                                                                                                                                            24  Magnier, Grace, Pedro de Valencia and the catholics apologists of the expulsion of the Moriscos, Ed. Brill, Leiden, 2010. Cieza cabrillana, Santiago Matamoros, historia e imagen, Diputación Provincial de Málaga, 1999.

                                                                                                                                                                                            25  Garate, Jose María, La huella militar en el Camino de Santiago, Madrid, 1971, pp.129-131.

                                                                                                                                                                                            26  Rey-Castelao, Ofelia, Los mitos del Apóstol Santiago, Santiago de Compostela, Nigratrea, 2006, p.67.

                                                                                                                                                                                            27  Compostela, arch. Cat.

                                                                                                                                                                                            28  Besançon, biblioteca municipal, impr.53522

                                                                                                                                                                                            29  Martens Didier, “ une énigme iconographique dans la peinture de anciens Pays-Bas au XVIème siècle: Charles Quint, Shâhpuhr Ier ou Saint Sébastien?” en Zeitschrift für Kunstgeschichte, 60, 1997, pp. 352-376; Graf bernhard, Oberdeutsche Jakobsliteratur, München, 1991, p.169.

                                                                                                                                                                                            30  Georges A., “le pèlerinage à Compostelle en Belgique et dans le Nord de la France” en Mémoires de l’Académie Royale de Belgique, Bruxelles, 1971, t. XIII

                                                                                                                                                                                            31  Cracovia, Biblioteca de los Czartoryski, inv. Nº5404, 16 páginas.

                                                                                                                                                                                            32  París, biblioteca polaca.

                                                                                                                                                                                            33  Graf, Bernhard, Oberdeutsche Jakobsliteratur, München, 1991, p.166

                                                                                                                                                                                            34  Inzerillo Giuseppe, “Tra Mazara e San Giacomo di Compostela. Da Ruggero il Normanno a Santiago Matamoros. Analogie ed accostamenti tra l’altorilievo del prospetto della Cattedrale e le innumerevoli rappresentazioni spagnole di Santiago Matamoros” en www.mararaonline.it

                                                                                                                                                                                            35  Compostela, Bulletin de la Société des amis de Saint-Jacques, nº10, 2etr., 1962

                                                                                                                                                                                            Pour citer ce document

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                                                                                                                                                                                            URL : http://lodel.irevues.inist.fr/saintjacquesinfo/index.php?id=1333